AVISO! Esta web utiliza cookies de terceros para mostrarte publicidad relacionada. Al continuar navegando, se considera que aceptas su uso.
Puedes encontrar más información, y cambiar tus preferencias, en la política de cookies.

- Tutorial Nº 35 -

Uniones Roblonadas

Índice de contenidos:

1- Introducción

1.1- Generalidades

1.2- Materiales para roblones

2- Clases de roblones

2.1- Roblones de cabeza esférica

2.2- Roblones de cabeza bombeada

2.3- Roblones de cabeza plana

3- Cálculo de las uniones roblonadas

3.1- Por agotamiento del roblón

3.2- Por aplastamiento de las paredes del agujero

3.3- Por desgarro del agujero

3.4- Por rotura de la chapa entre posición de roblones

4- Ejecución de las uniones roblonadas

4.1- Disposiciones constructivas

4.2- Agujeros

4.3- Calentamiento de los roblones

4.4- Colocación de los roblones


DESARROLLO DEL CONTENIDO


1- Introducción

1.1- Generalidades

Un roblón es un elemento, los tipos de roblones más empleados son de material de acero aunque los hay de otros materiales (aluminio, cobre, etc.), similar a un tornillo pero sin rosca, que se usa para ejecutar las uniones entre piezas metálicas.

Uniones roblonadas

Para llevar a cabo esta unión, el roblón se introduce en el agujero practicado entre las chapas metálicas a unir.

Para realizar los agujeros se puede emplear taladros o también se pueden realizar mediante punzonado. En aplicaciones metálicas donde no se requiera de excesiva precisión, los agujeros se suelen realizar 1 mm más anchos que la espiga (caña o vástago) del roblón:

da = d + 1 mm

siendo,

da   el diámetro del agujero, en mm

d   el diámetro del roblón, en mm.

En otros tipos de aplicaciones, por ejemplo en trabajos de calderería o de más precisión, los roblones deben insertarse bien ajustado al taladro de las piezas, de manera que rellenen completamente el agujero.

La longitud (l) de la espiga del roblón deberá elegirse de tal forma que, al ser colocado, pueda formarse la cabeza de cierre y a la vez, pueda rellenarse completamente el hueco del agujero.

En general, se recomienda que la longitud de la espiga (l) del roblón en bruto sea la obtenida por la siguiente formulación:

l = (4d/3) + Σei

siendo,

d   el diámetro nominal del roblón empleado

Σei   es la suma de los espesores de chapa de los distintos elementos a unir.

El proceso de ejecución de las uniones roblonadas es muy simple. En primer lugar, la espiga del roblón se introduce en el agujero practicado hasta que haga tope la cabeza con la pieza.

Posteriormente, su extremo opuesto que sobresale se calienta hasta que la temperatura del roblón quede comprendida entre 950 ºC (rojo cereza claro) y 1050 ºC (color rojo naranja) hasta que pueda permitir su moldeo. De esta forma, el extremo opuesto a la cabeza del roblón se moldea, dándole generalmente la misma forma que la que tiene la cabeza. Se deberá tratar que al terminar de formarse la cabeza de cierre, la temperatura del roblón no sea mayor que 700 ºC (color rojo sombra).

Comúnmente, los roblones de acero se dividen en tres clases:

Clase E: roblones de cabeza esférica

Clase B: roblones de cabeza bombeada

Clase P: roblones de cabeza plana

Clases de roblones

En general, los roblones de cabeza plana o bombeada sólo se emplean en casos excepcionales, usándose normalmente los roblones de cabeza esférica. Sólo cuando la cabeza saliente del roblón normal o esférico pudiera impedir el correcto ajuste entre los elementos de la estructura se recomienda emplear los otros tipos de roblones (de cabeza plana o bombeada).

A continuación se va a indicar cómo realizar la representación en planos de los roblones utilizados en las uniones roblonadas.

Como se va a apreciar en la figura siguiente, en el ángulo superior izquierdo del símbolo que representa el roblón se deberá rotular el diámetro del agujero. A modo de ejemplo se ha indicado en la siguiente tabla la representación de distintos tipos de roblones con diámetro nominal 22 mm, y diámetro de agujero de 23 mm.

Representación de las uniones roblonadas en planos

 

1.2- Materiales para roblones

De entre los distintos materiales que se pueden emplear para la fabricación de roblones destaca el acero, debido a que es un material de gran aplicación en la industria y construcción civil, motivado por su ventajosa relación entre las prestaciones de resistencia y durabilidad frente al precio o facilidad en su fabricación.

No obstante, los roblones de acero van a ser más pesados, por lo que no se recomienda emplearlos en aquellas aplicaciones donde se requiera de estructuras ligeras (componentes de vehículos, aplicaciones aerospacial...), limitándose su uso en el ámbito de la construcción, maquinaria y decoración.

Así pues, en función de la aplicación habrá que escoger el tipo de material más adecuado para el bulón, dado que no todos los materiales ofrecen las mismas prestaciones de resistencia mecánica, resistencia a la oxidación, a la corrosión, o bien, al comportamiento frente a la temperatura o su resistencia a la fatiga ante solicitaciones de tipo cíclicas.

Además, otro factor a tener en cuenta es el empleo de roblones en uniones entre distintos metales donde posiblemente se vayan a originar pares galvánicos, que favorecerá la corrosión de unos metales frente a otros.

Acero:

Para unir piezas de acero se emplearán roblones también de acero cuya calidad y tipo será función del tipo de los aceros que se vayan a unir. De esta forma, los roblones empleados tendrán las características que se especifican en las siguientes tablas de calidades de los aceros:

Propiedades mecánicas de los aceros según norma europea EN:

Propiedades mecánicas de aceros estructurales según norma europea EN

Propiedades mecánicas de los aceros según norma americana:

Propiedades mecánicas de aceros estructurales según norma americana

Se recomienda el marcado en relieve de la clase de acero de los roblones en su cabeza para distinguirlos.

Aluminio:

Se pueden emplear roblones en aleaciones de aluminio para unir piezas igualmente de aluminio y que no requieran resistir grandes solicitaciones de esfuerzos. Es muy ventajoso su empleo en aquellas aplicaciones donde se requiera de estructuras ligeras de poco peso.

Se recomienda consultar el tutorial nº 110 "Propiedades mecánico-químicas del aluminio" para consultar los distintos tipos de aleaciones de aluminio disponibles recomendadas según su aplicación.

Titanio:

Los roblones fabricados con aleaciones de titanio ofrecen las mismas prestaciones que los de aluminio, con la particularidad de poder ofrecer además mayor resistencia mecánica para el mismo tamaño de roblón y poder resistir también mayor rango de temperatura.

Cobre:

Los roblones de cobre son muy fáciles de montar debido a la gran ductilidad que presenta el cobre. No obstante sólo soportan esfuerzos bajos.

Se recomienda consultar el tutorial nº 112 "Propiedades mecánico-químicas del cobre" para acceder a los distintos tipos de aleaciones de cobre disponibles recomendadas según su aplicación.

Otros materiales empleados en la fabricación de roblones son el níquel (especialmente aleaciones de las familias monel e inconel) o el bronce que son fáciles de montar debido a la gran ductilidad del material, aunque los roblones de bronce sólo sirvan para soportar esfuerzos relativamente bajos.

2- Clases de roblones

2.1- Roblones de cabeza esférica

Entre las clases de roblones que se comercializan normalmente en el mercado para su uso están los roblones denominados de cabeza esférica.

Roblones de cabeza esférica

La forma geométrica que tienen los roblones de cabeza esférica se puede ver representada en la figura adjunta.

- Designación:

Los roblones de cabeza esférica se designan con la sigla E, seguida del diámetro de la espiga o caña en mm, el signo "x", la longitud de la espiga del roblón en mm, y por último suele finalizar la designación con la referencia a la norma que se ha empleado.

Ejemplo de designación de roblón de cabeza esférica:

E 10x10 NBE EA-95   (norma española)

- Dimensiones:

Las dimensiones para los roblones de cabeza esférica, así como el diámetro del agujero donde van alojados, se encuentran normalizados y sus valores se indican en la siguiente tabla:

Dimensiones de roblones de cabeza esférica

- Peso de los roblones:

A continuación se proporciona una tabla con el peso de 1.000 roblones de cabeza esférica, en función de su tipo y de la longitud de su caña, considerando un peso específico para el acero de 7,85 kg/dm3.

Peso de roblones de cabeza esférica

Peso de los roblones de cabeza esférica (continuación):

Peso de roblones de cabeza esférica

 

2.2- Roblones de cabeza bombeada

Continuando con los tipos de roblones, otra de las clases de roblones que se comercializan usualmente en el mercado son los llamados roblones de cabeza bombeada.

Roblones de cabeza bombeada

Los roblones de cabeza bombeada tienen la forma geométrica que se puede ver representada en la figura adjunta.

- Designación:

Los roblones de cabeza bombeada se designan con la sigla B, seguida del diámetro de la caña o vástago en mm, el signo "x", la longitud de la caña del roblón en mm, y por último suele finalizar la designación con la referencia a la norma que se ha empleado en su designación.

Ejemplo de designación de roblón de cabeza bombeada:

B 22x70 NBE EA-95   (norma española)

- Dimensiones:

Las dimensiones de cada tipo de roblón y el diámetro del agujero donde van alojados están normalizados y sus valores se indican en la siguiente tabla:

Dimensiones de roblones de cabeza bombeada

- Peso de los roblones:

A continuación se proporciona una tabla con el peso de 1.000 roblones de cabeza bombeada, en función de su tipo, de la longitud de su caña y considerando un peso específico para el acero de 7,85 kg/dm3.

Peso de roblones de cabeza bombeada

Peso de los roblones de cabeza bombeada (continuación):

Peso de roblones de cabeza bombeada

 

2.3- Roblones de cabeza plana

Y por último, además de las anteriores ya mencionadas, otra de las clases de roblones que se comercializan normalmente en el mercado son los roblones de cabeza plana.

Roblones de cabeza plana

Los roblones de cabeza plana tienen la forma geométrica que se puede ver representada en la figura adjunta.

- Designación:

Los roblones de cabeza plana se designan con la sigla P, seguida del diámetro de la caña o vástago del roblón en mm, el signo "x", la longitud de la caña del roblón en mm, y por último, suele finalizar la designación con la referencia a la norma que se ha empleado en su designación.

Ejemplo de designación de roblón de cabeza plana:

P 20x40 NBE EA-95   (norma española)

- Dimensiones:

Las dimensiones de cada tipo de roblón y el diámetro del agujero donde van alojados están normalizados y sus valores se indican en la siguiente tabla:

Dimensiones de roblones de cabeza plana

- Peso de los roblones:

A continuación se proporciona una tabla con el peso de 1.000 roblones de cabeza plana, en función de su tipo, de la longitud de su caña y considerando un peso específico para el acero de 7,85 kg/dm3.

Peso de roblones de cabeza plana

Peso de los roblones de cabeza plana (continuación):

Peso de roblones de cabeza plana

3- Cálculo de las uniones roblonadas

3.1- Por agotamiento del roblón

Comenzamos la comprobación y cálculo de uniones roblonadas, considerando en primer lugar el fallo de la unión por agotamiento debido a la rotura del roblón.

Roblón solicitado a cortante

Como norma general, en las uniones roblonadas se recomienda que el roblón no trabaje nunca sometido a esfuerzo de tracción que actúe en dirección paralela al eje longitudinal del roblón, sino que trabaje solicitado a esfuerzos que sean transversales a su eje, llamados esfuerzos de cortante.

- Solicitación de agotamiento a cortante (Púltimo):

Como se ha dicho, habitualmente las uniones roblonadas se diseñarán para que los roblones trabajen sólo a cortante debido a la carga actuante (P) perpendicular a su eje.

El valor de esta carga (P), a efectos de comprobación de la resistencia del roblón, deberá estar ponderado por los correspondientes coeficientes de mayoración de la carga o coeficientes de seguridad.

Esta carga (P) de tipo cortante va a generar una tensión de cortadura (τ) en la sección del roblón, de valor:

 

P

 

τ =  


 

 

Av

 


Siendo Av el área de la sección del roblón que interviene a resistencia en el cortante. En esta ocasión, coincide con el área transversal de la sección cilíndrica del roblón:

Av = π·d2/4

siendo d el diámetro del roblón.

Por otro lado, según el criterio de Von-Mises, la tensión cortante límite (τlím) que puede soportar el bulón estará condicionada por el límite elástico (σe) del material, a partir de la siguiente expresión:

 

σe

 

τlím =  


 

 

√3

 


siendo (σe) el límite elástico del material del vástago del roblón. Como norma general, se recomienda emplear bulones de aceros con un límite elástico de al menos, σe =2600 kg/cm2.

La condición para que no se produzca el agotamiento de la espiga del roblón es que su tensión de cortadura (τ) no alcance la tensión de cortante límite (τlím) del material, es decir:

τ < τlím

o sea que se cumpla que,

P  <   τlím

π · d2 / 4

Si denominamos  n  al número de roblones o secciones transversales que resisten conjuntamente al esfuerzo cortante, el valor del esfuerzo cortante último (Púltimo) de agotamiento del roblón a cortante, es el dado por la siguiente expresión:

Púltimo = τlím · n · π · d2 / 4

siendo d el diámetro de la sección del roblón, n el número de roblones que forman la unión y (τlím) la tensión límite a cortante, cuyo valor se calculaba como:

 

σe

 

τlím =  


 

 

√3

 


- Solicitación de agotamiento a tracción (Túltimo):

Cuando excepcionalmente y por razones constructivas una unión roblonada esté solicitada a tracción, entonces se considerará como solicitación de agotamiento de la unión, suponiendo la unión roblonada constituida por n roblones resistiendo conjuntamente, a la dada por la siguiente expresión:

Túltimo = 0,25· n · σe · π · d2 / 4

siendo (σe) el límite elástico del roblón y (d) el diámetro de su sección.

No obstante, como ya se ha comentado, deberán evitarse las uniones en las que los roblones puedan estar solicitados sólo a esfuerzos de tracción.

Por último, y sólo cuando excepcionalmente un roblón pueda estar solicitado simultáneamente a esfuerzos de tracción y cortante, se deberá comprobar que se cumple la siguiente condición:

(T/Túltimo)2 + (P/Púltimo)2 ≤ 1

donde,

T   es el esfuerzo ponderado de tracción que actúa sobre el roblón;

P   es el esfuerzo ponderado a cortante que actúa sobre el roblón;

Túltimo   es la solicitación de agotamiento a tracción del roblón;

Púltimo   es la solicitación de agotamiento a esfuerzo cortante del roblón.

Para más información, se adjunta el Anejo 3.A5 de la norma española NBE-EA-95, donde se resumen algunas de las fórmulas utilizables para el cálculo de los esfuerzos ponderados que transmite una chapa a cada uno de los roblones que forman una unión roblonada.

>> Anejo 3.A5 de la norma española NBE-EA-95

 

3.2- Por aplastamiento de las paredes del agujero

Por otro lado, la carga a cortante (P) que actúa sobre la unión roblonada también incide presionando el vástago del roblón contra las paredes del agujero donde va alojado.

Roblón solicitado a cortante

Esta solicitación origina un aplastamiento de las paredes del agujero debida a la presión que ejerce el roblón, según se puede apreciar en la figura adjunta.

Esta situación de esfuerzos origina una tensión en la propia pared del agujero, cuyo valor puede estimarse como:

σ = P / (d·e)

donde (d) es el diámetro del vástago del roblón, y (e) es el espesor de la chapa.

Y por tanto, para que no se produzca el agotamiento de la unión debido a una sobrepresión de las paredes del agujero, se deberá asegurar que se cumpla que:

σ < σadm

donde (σadm) es la tensión máxima admisible por aplastamiento del material de la chapa. A falta de información sobre la tensión máxima admisible por aplastamiento de la chapa, se puede considerar como tensión límite (σadm) la resistencia de cálculo del acero de la chapa.

 

3.3- Por desgarro del agujero

En este apartado se continúa con la serie de comprobaciones que habrá que realizar para asegurar que no se produce el agotamiento del roblón ni del material de la chapa en las uniones roblonadas.

Unión roblonada

En este caso, otro de los motivos que puede dar lugar al agotamiento de las uniones roblonadas es la destrucción de la chapa por desgarro de su sección.

Esta destrucción de la sección de la chapa se puede presentar debido a:

al desgarro de la sección de la chapa debilitada, o bien,

por el agrietamiento del agujero.

En este caso, se origina una tensión de cortadura (τ) en la sección más debilitada de la chapa con el agujero, cuyo valor se puede calcular mediante la siguiente expresión:

 

P

 

τ =  


 

 

2 · e' · (a - da / 2)

 


siendo e' el grosor de la chapa más delgada y (da) el diámetro del agujero practicado en la chapa.

Para que no se produzca el desgarro del material de la chapa en la zona del agujero se debe cumplir que el valor de la tensión de cortadura alcanzado (τ) sea inferior a la tensión de cortadura límite del material de la chapa:

τ < τlím

 

3.4- Por rotura de la chapa entre posición de roblones

Otras de las comprobaciones que habrá que realizar en las uniones roblonadas es que no se produzca la rotura de la chapa en la zona de la unión situada entre roblones.

Unión roblonada

Si se denomina P' la carga por unidad de longitud de chapa, la carga total (P) actuante entre posición de roblones se podría expresar como:

P = P' · t

siendo (t) la distancia de separación entre agujeros.

Asimismo, la tensión máxima admisible (σadm) del material de la chapa se alcanzará cuando la carga actuante (P) produzca el agotamiento de la propia chapa en la zona situada entre agujeros, que puede calcularse mediante la siguiente expresión:

σadm = P / [e·(t-da)] = P'·t / [e·(t-da)]

siendo (t) la separación entre agujeros de roblones consecutivos y (e) el espesor de la chapa.

De la anterior expresión, si se despeja P', se tiene que:

P' = σadm · e · (t-da) / t = σadm · e · η

donde se ha denominado el parámetro (η) como:

 

t - da

 

η =  


 

 

t

 


parámetro que para uniones roblonadas se sitúa normalmente entre  0,6 y 0,7.

Por tanto, el valor de la carga total (P) que actúa en el total del ancho de la chapa (b) y que produce el agotamiento por la rotura de la chapa en la zona entre posición de roblones, se puede calcular mediante la siguiente expresión:

P = P' · b = σadm · e · η · b

Para una buena práctica en la ejecución de las uniones roblonadas, se recomienda que la distancia de espaciado entre centros de agujeros para roblones (t) se sitúe entre los siguiente valores:

-  Para construcciones de calderería:

  tmín  variará entre:  2,2·d ≤ tmín ≤ 2,6·d

  tmáx = 3,5·d

-  Para estructuras en general:

  tmín = 3·d

  tmáx = 16·e

4- Ejecución de las uniones roblonadas

4.1- Disposiciones constructivas

Aunque la técnica de perforación de los agujeros para alojar los roblones se realizará siguiendo las prescripciones de ejecución que se indicarán en el siguiente apartado, en este apartado se mostrarán correctamente cómo realizar las disposiciones constructivas de los mismos.

Por regla general, las dimensiones del diámetro (da) del agujero será, para aplicaciones de construcciones metálicas en general, 1 mm mayor que el diámetro nominal del roblón.

Las distancias (s) entre los centros de agujeros de diámetro (da), cumplirán las condiciones siguientes:

Disposiciones constructivas en uniones roblonadas

  En dirección paralela al esfuerzo:  3·da ≤ s ≤ 8·da

  En dirección perpendicular al esfuerzo:  3·da ≤ s ≤ 6·da

Cuando se prevean más de dos filas paralelas de roblones colocados en la dirección del esfuerzo, en las filas interiores, el valor máximo de la distancia (s') en esta dirección podrá ser el doble del indicado anteriormente.

Por otro lado, las distancias (t) entre los centros de los agujeros y los bordes de la chapa cumplirán las condiciones siguientes:

  En dirección paralela al esfuerzo:  3·da ≤ t1 ≤ 6·da

  En dirección perpendicular al esfuerzo: 1,5·da ≤ t2 ≤ 3·da

A título de orientación y como primera aproximación al cálculo, en la elección de los diámetros (d) de los roblones se recomienda aplicar la siguiente regla práctica:

d = √(5·e) - 0,2

siendo,

d   el diámetro nominal de la espiga del roblón, expresado en centímetros;

e   es el espesor menor, en centímetros, de las piezas que forman la unión.

Por otro lado, se tendrá que la suma de espesores de las piezas unidas (Σei) no excederá para las uniones roblonadas el valor de  4,5·d, siendo  d  el diámetro del roblón.

Σei ≤ 4,5·d

Como medida de seguridad, se recomienda que al realizar uniones de fuerza en estructuras roblonadas, éstas dispongan de un mínimo de dos roblones al menos por unión.

En general, tampoco se recomienda colocar más de cinco roblones alineados en una misma fila paralela a la dirección del esfuerzo, dado que el reparto de esfuerzo resultante posiblemente no se realice de manera igualitaria entre todos los roblones de esa misma fila.

Disposiciones constructivas en uniones roblonadas

El cumplimiento de la regla anterior puede llevar a la necesidad de disponer casquillos de angular en los extremos de la barra de una estructura roblonada, como se muestra en la Figura A del dibujo adjunto.

En estos casos, la unión de estos casquillos a la barra se efectuará con un número de roblones igual al 150% de los roblones que serían teóricamente necesarios para transmitir la parte de esfuerzo correspondiente a los roblones de unión del casquillo a la cartela.

En otras ocasiones, cuando un cubrejuntas no esté colocado directamente sobre la pieza a la que sirve, sino que se colocan entre ambos forros u otros elementos intermedios (Figura B), el número de roblones que sería necesario disponer se obtendría multiplicando el factor (1+0,3·m) por el número de roblones que corresponden para el caso de contacto directo entre piezas, de acuerdo con la siguiente expresión:

Número de roblones = n· (1 + 0,3·m)

siendo,

n   el número teórico de roblones necesarios para el caso de contacto directo

m   es el número de elementos intermedios colocados entre las piezas a unir.

 

4.2- Agujeros

Los agujeros para roblones se perforarán preferentemente con taladro, autorizándose el uso de punzón sólo para realizar los agujeros en piezas de acero calidad A37 (resistencia última a tracción de 3700 kg/cm2), cuyo espesor no sea mayor que 15 mm, y siempre que no se destinen a estructuras sometidas a cargas dinámicas.

En todo caso, mediante punzonado no se podrá realizar la perforación a diámetro definitivo, sino que se ejecutará el agujero con un diámetro reducido, 3 mm menor que el diámetro definitivo.

En los demás tipos de aceros como se ha dicho, los agujeros se ejecutarán siempre con taladro.

Para la realización de agujeros con taladro, estos se ejecutarán con un diámetro reducido, en este caso, 1 mm menor que el diámetro definitivo, para posteriormente realizar una rectificación final de la dimensión para coincidencia.

Cuando sea precisa, la rectificación de los agujeros de una costura se realizará mediante escariador mecánico. En ningún caso se deberá hacer una rectificación mediante broca pasante o lima redonda.

Igualmente se recomienda que, siempre que sea posible, se taladren de una sola vez los agujeros que atraviesen dos o más piezas, después de armadas, engrapándolas o atornillándolas fuertemente. Después de taladradas las piezas se separarán para eliminar las rebabas.

Los diámetros de los agujeros, salvo excepciones justificadas, se ejecutarán 1 mm mayor que el diámetro nominal del roblón, manteniéndose los límites indicados en la siguiente tabla:

Limitaciones para agujeros en las uniones roblonadas

Por último, las distancias (s) entre centros de agujeros de diámetro  da, cumplirán las condiciones siguientes:

  En dirección paralela al esfuerzo:  3·da ≤ s ≤ 8·da

  En dirección perpendicular al esfuerzo:  3·da ≤ s ≤ 6·da

Cuando se prevean más de dos filas paralelas de roblones colocados en la dirección del esfuerzo, en las filas interiores, el valor máximo de la distancia (s') en esta dirección podrá ser el doble del indicado anteriormente.

Por otro lado, las distancias (t) entre los centros de los agujeros y los bordes de la chapa cumplirán las condiciones siguientes:

  En dirección paralela al esfuerzo:  3·da ≤ t1 ≤ 6·da

  En dirección perpendicular al esfuerzo: 1,5·da ≤ t2 ≤ 3·da

Para la comprobación de la coincidencia de los agujeros se introducirá un calibre cilíndrico de diámetro 1,5 mm menor que el diámetro nominal del agujero. Si el calibre no pasa suavemente, se procederá a la rectificación del agujero mediante escariador mecánico.

 

4.3- Calentamiento de los roblones

Antes de su colocación, se recomienda calentar los roblones en horno de atmósfera reductora, en horno eléctrico, o en máquinas calentadoras por resistencia. No se recomienda el uso del soplete.

Se tratará de calentar uniformemente toda la longitud del roblón.

Ningún roblón permanecerá en el horno, o en la máquina, en espera de su colocación, más tiempo del necesario para alcanzar la temperatura deseada.

Al iniciar la colocación, la temperatura del roblón estará comprendida entre 1050 ºC (rojo naranja) y 950 ºC (rojo cereza claro). Al terminarse de formarse la cabeza de cierre la temperatura no será mayor que 700 ºC (rojo sombra).

Se recomienda situar el horno o máquina lo suficientemente próximo a la zona de roblonado para que no se produzca enfriamiento apreciable del roblón antes de su colocación.

No se deberá utilizar ningún roblón calentado y dejado enfriar.

 

4.4- Colocación de los roblones

El roblonado se recomienda realizarlo de modo que las piezas de la unión queden perfectamente apretadas unas contra otras y no se produzcan curvaturas o alabeos. Todo roblón colocado deberá rellenar completamente su agujero. Antes de colocar un roblón se eliminará de su superficie la cascarilla y la escoria si las lleva adheridas.

En general, para el proceso de colocación de los roblones se recomienda seguir las siguientes prescripciones:

-  Orden de colocación de los roblones:

Se recomienda comenzar la colocación de los roblones por el centro de la costura, y continuar hacia cada extremo alternativamente. En las costuras de varias filas paralelas de roblones, la colocación se recomienda realizarla simultáneamente en todas las filas.

-  Formación de la cabeza de cierre:

Se recomienda formar la cabeza de cierre con máquina roblonadora de presión uniforme. Se podrá también formarla con martillo neumático, empleando buterola, aunque no por golpeo directo del martillo. En todo caso no se deberá realizar la colocación de roblones con maza de mano.

La sufridora se utilizará siempre bien firme e inmovilizada, para evitar el mal contacto, la excentricidad o la deformación de la cabeza original del roblón. Si por falta de espacio no puede utilizarse la herramienta adecuada, se recomienda sustituir el roblón por un tornillo calibrado, o mejor por un tornillo de alta resistencia. La cabeza de cierre del roblón tendrá como mínimo las dimensiones correspondientes a su diámetro, quedando centrada con la espiga, apoyará perfectamente en toda su superficie sobre el perfil, y no presentará grietas ni astillas. Asimismo, se eliminarán las rebabas que, eventualmente, puedan quedar alrededor de la cabeza.

En todo el proceso se evitará producir huellas de la estampa sobre la superficie de los perfiles.

-  Comprobación de los roblones colocados:

Después de efectuado el roblonado de una unión se dejará enfriar hasta alcanzar la temperatura ambiente, y se revisará antes de quitar las fijaciones de armado. Cada roblón se deberá inspeccionar ocularmente, se verificarán sus dimensiones y se comprobará el rebote con un martillo de bola pequeño.

Todo roblón que aparezca quemado, con defectos de ejecución o dimensionales, o cuyo apriete resulte dudoso al rebote, se levantará, y sin haber quitado las fijaciones de armado, se sustituirá por otro. No se podrá realizar el repaso en frío de roblones que hayan quedado flojos.

 

 

 

>> FIN DEL TUTORIAL

 

 

 

 

Volver a
Tutoriales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ingemecánica

Ingeniería, Consultoría y Formación

Pulsar aquí si desea enviarnos un e-mail