¿Qué es un tanque de tormenta y para qué sirve?

 

¿Qué es un tanque de tormenta y para qué sirve?

Publicado: 08.FEB.2026



 

Imagínate esto: empieza a llover con ganas. No el típico chispeo que solo sirve para fastidiar tu peinado, sino una de esas tormentas que convierten la calle en un canal veneciano improvisado. Tú te resguardas, miras por la ventana y piensas: “Vaya diluvio”. Lo que seguramente no piensas es: “Menos mal que ahí abajo hay un tanque de tormenta haciendo su trabajo”. Pero debería. Porque está ahí, en silencio, evitando que el caos sea aún mayor.

 

Vale, pero… ¿qué es exactamente un tanque de tormenta?

Un tanque de tormenta es una gran infraestructura subterránea diseñada para almacenar temporalmente el agua de lluvia cuando llueve más de lo que el sistema de alcantarillado puede gestionar. Dicho de forma sencilla: es un “depósito gigante” que recoge el exceso de agua para que no colapse todo.

No, no es un tanque lleno de “tormentas en miniatura” ni una especie de búnker apocalíptico (aunque a veces lo parezca). Es, básicamente, una solución de ingeniería para un problema muy humano: no paramos de construir ciudades llenas de asfalto, hormigón y tejados… y luego sorprendernos cuando el agua no sabe por dónde ir.

 

¿Por qué no basta con las alcantarillas de toda la vida?

Buena pregunta. Durante años, las redes de saneamiento de las ciudades se diseñaron pensando en lluvias “normales”. Pero el problema es que:

●  Las ciudades han crecido.

●  El suelo natural ha sido sustituido por superficies impermeables.

●  Las lluvias intensas son cada vez más frecuentes (¡hola!, cambio climático).

Resultado: cuando cae mucha agua en poco tiempo, las alcantarillas dicen “hasta aquí hemos llegado”. Y cuando eso pasa, el agua busca caminos alternativos: calles inundadas, garajes convertidos en piscinas y, en el peor de los casos, vertidos contaminantes a ríos y al mar. Un planazo, vaya.

Y ahí es donde entra en escena nuestro tanque de tormenta, con capa de superhéroe incluida (aunque no se le vea).

 

¿Para qué sirve realmente un tanque de tormenta?

Su función principal es regular el caudal de agua durante episodios de lluvia intensa. Pero vamos por partes, que tiene más méritos de los que parece.

1.  Evitar inundaciones urbanas

Cuando llueve mucho, el tanque almacena el agua sobrante y evita que la red de saneamiento se sature. Gracias a eso, reduces el riesgo de que las calles se inunden o de que el agua salga por donde no debería (sí, hablamos de alcantarillas rebosando… mejor no entrar en detalles de lo que podría salir por ahí).

2.  Proteger el medio ambiente

En muchas ciudades, cuando el sistema colapsa, parte del agua de lluvia mezclada con aguas residuales acaba vertiéndose directamente a ríos o al mar. El tanque de tormenta actúa como un “colchón”, reteniendo ese agua contaminada hasta que pueda ser tratada en una depuradora. Los peces y demás 'animalitos' acuáticos seguro que lo agradecerán.

3.  Mejorar el funcionamiento de las depuradoras

Las estaciones depuradoras no están pensadas para recibir picos enormes de caudal en pocos minutos. El tanque de tormenta regula ese flujo, enviando el agua, muy poco a poco cuando la tormenta haya pasado. Es como no meter toda la colada de golpe en la lavadora: funciona mejor y se estropea menos.

 

¿Qué tipo de agua se almacena ahí dentro?

Principalmente, agua de lluvia, aunque suele ir mezclada con mucha suciedad urbana: restos de aceite de coches, polvo, hojas, colillas (sí, siguen apareciendo), y en sistemas unitarios de saneamiento, también aguas residuales. En fin, digamos que no es agua para regar las plantas, pero tampoco es el villano de la película. Simplemente necesita su tiempo y su tratamiento.

 

¿Cómo funciona un tanque de tormenta, paso a paso?

Sin fórmulas raras ni planos imposibles que te aburran, el proceso es más o menos así:

1.  Empieza a llover fuerte.

2.  El caudal supera lo que la red de saneamiento puede transportar.

3.  El exceso de agua se desvía hacia el tanque de tormenta.

4.  El tanque se llena (tranquilo, está calculado para eso).

5.  Cuando la lluvia cesa y el sistema vuelve a la normalidad, el agua almacenada se envía gradualmente a la depuradora.

6.  El tanque queda vacío, y listo para la próxima tormenta.

Todo esto ocurre bajo tierra, sin que tú tengas que hacer nada más que quejarte del tiempo, como manda la tradición.

 

¿Son todos los tanques de tormenta iguales?

Ni mucho menos. Los hay de distintos tamaños, formas y capacidades, dependiendo de la ciudad y del problema que tengan que resolver. Algunos pueden almacenar miles de metros cúbicos de agua, lo que equivale a varias piscinas olímpicas enterradas bajo tus pies. Y tú pensando que debajo de tu ciudad solo había túneles misteriosos y ratas urbanas.

En grandes rasgos, y para simplificar, los tanques de tormenta también pueden ser:

●  De retención, que almacenan el agua y la liberan poco a poco.

●  De decantación, que también permiten que los sólidos se depositen antes de enviar el agua a tratamiento.

Ingeniería discreta, pero muy eficaz.

 

¿Por qué no se habla más de ellos?

Porque no se ven. Y lo que no se ve, no se valora en esta sociedad. Un tanque de tormenta no corta cintas, no tiene miradores ni se hace selfies. Solo funciona. Y cuando funciona bien, nadie se da cuenta. Paradójicamente, eso es la prueba de que cumple su misión.

Solo te acuerdas de su existencia cuando no está… o cuando no es suficiente.

 

¿Son una solución definitiva?

No. Y aquí viene la parte seria (un poco). Los tanques de tormenta son una herramienta clave, pero no tiene que ser la única. Deben complementarse con otras medidas: zonas verdes que absorban agua, pavimentos permeables, una mejor planificación urbana y, cómo no, una gestión responsable del territorio.

Vamos, que no puedes asfaltar todo, ignorar la naturaleza y luego sorprenderte cuando el agua reclama su espacio.

 

 

Entonces, ¿por qué deberían importarte?

Porque aunque no lo sepas, te afectan directamente. Gracias a un tanque de tormenta de los que hay en algunas ciudades:

●  Tu calle se inunda menos.

●  El río cercano está un poco más limpio.

●  El sistema de saneamiento funciona mejor.

●  Tu ciudad es más resiliente frente a lluvias extremas.

Todo eso sin pedirte nada a cambio. Bueno, quizá solo que no tires basura al suelo. Pero eso ya es otra historia.

 

En resumen (sin ponernos épicos)

Un tanque de tormenta es una infraestructura clave para gestionar el agua de lluvia en las ciudades modernas. No es glamuroso, no sale en las postales, pero evita problemas muy reales. Es uno de esos ejemplos de cómo la ingeniería, cuando se hace bien, trabaja en silencio para que tu vida sea un poco menos caótica.

Así que la próxima vez que caiga una tormenta de las que hacen ruido, acuérdate: ahí abajo hay un tanque de tormenta haciendo de guardián. Y no, no pide aplausos. Pero se los merece.

Y si te interesa mucho el tema, te dejo el enlace de un interesante proyecto de construcción de un tanque de tormenta para que le eches un vistazo.

 

 

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Hermenegildo Rodríguez Galbarro

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